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viernes, 5 de junio de 2015

Suicidio arrugado

Contaba John Huston en su autobiobrafía que en La Jungla de Asfalto era fundamental filmar el suicidio de uno de los personajes (Louis Calhern) pero esto era uno de los primeros elementos que el archiconocido Código Hays prohibía en aquellos años 50.

En la escena original, el actor escribía una pequeña nota a su mujer, apoyaba una pistola en su sien y acababa con su vida.

El Código sólo admitía el suicidio si se demostraba que el hombre no estaba "bien de la cabeza".

Huston utilizó el sencillo artificio de que el actor, que representaba a un abogado culto, arrugara un par de veces la nota que estaba escribiendo como un escritor que "no consigue reflejar sobre el papel lo que intenta decir" y, de este modo, demostrar que es un hombre que no es capaz de "pensar con lucidez". 

La solución fue admitida por la censura y el propio Huston argumentó que la escena consiguió estar mejor lograda de este modo aunque también añadía algo:

A causa de la modificación la escena mejoró, pero yo no recomendaría intentar trampear el código de censura como forma de conseguir argumentos con éxito.

domingo, 19 de octubre de 2014

Hitchcock, Código Hays y un water




A propósito de la preparación de la película El proceso Paradine (1947): 


Cuando le fueron sometidos varios borradores para la necesaria aprobación, Joseph Breen (Administrador del Código Hays en la época) estampó en ellos una retahíla de puritanas objeciones: el diseño de la celda de la prisión no debían incluir un water, había que omitir palabras y frases indelicadas y profanas… tales como ¡Buen Dios!, y ¡Señor!, y ¡Oh, Señor!, y ¡Sólo Dios sabe!; la palabra guarra debía ser eliminada del diálogo; y la frase esa escandalosa casa, refiriéndose a un hogar desordenadamente llevado, también debía ser omitida, ya que podía inducir a pensar que se trataba de una casa de prostitución. “Finalmente –escribió Breen- en la escena en el cuarto de baño sería aconsejable omitir el dar a entender que Gregory Peck está en él, aunque sea indirectamente, a fin de evitar el mostra a un hombre y una mujer en el cuarto de baño al mismo tiempo…” incluso completamente vestidos.

No resulta difícil comprender la acometida de libertad, que a menudo se convirtió en libertinaje, que se apoderó de Hollywood en el momento en que este lunático estigma de la censura desapareció por fin. Contra el Código tuvo que luchar Hitchcock varias veces a lo largo de su carrera… consiguiendo finalmente una victoria con una de las imágenes más iconoclastas filmadas en Hollywood, que nadie creía que Hitchcock fuera capaz de realizar: la visión y el sonido del agua de un water en Psicosis.

 Fuente:  Alfred Hitchcock. La cara oculta del genio. Donald Spoto. 1983