El testamento del Dr. Mabuse (1933) estaba
protagonizado por un hipnotizador delincuente con el que Fritz Lang pretendía identificar con
Hitler y sus ansias de alcanzar el poder.
Kein problem que
diría Goebbels: el Ministro de Propaganda nacionalsocialista consiguió que no
se estrenase en Alemania.
Todos hemos leído sobre las grandes facultades del canciller
alemán para convencer de lo que a él le interesaba convencer. Muchos
defienden su estupenda oratoria, contralando silencios, cumbres y valles en su
discurso.
Pero muchos otros defienden que lo fuerte del dictador era
esa mirada que parecía atravesarte.
A ver, duda existencial: ¿Qué lecturas nos hubiese dado el test de Voight-Kampff en el caso de nuestro tirano alemán?
(Y no, no quería hacer un juego de palabras con Mein Kampf)
Fuente ineludible sobre el nazismo: Diccionario crítico sobre de mitos y símbolos del nazismo


