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martes, 30 de diciembre de 2014

Máxima censura


Hace pocas fechas nos dejó Máximo. De obligada referencia en esto que intenta ser un diario de la censura. Autor polifacético: escritor que dibuja y dibujante que escribe.

En 1974 editó este fantástico librito fuente inagotable para los que estamos interesados en el asunto.

El tío no se censuró en absoluto y se despachó a gusto con esta señora censora en su libro en el que se preguntaba cuál era el eufemismo acertado para referirse a ella con toda la retranca del que el señor Máximo era capaz:

¿Cómo se llama usted ahora? ¿Consulta Voluntaria? ¿Depósito de Ejemplares? ¿Comisión Profiláctica? ¿Erradicación de Imprudencias? ¿Salud Mental? ¿Institutriz del Pueblo?

viernes, 15 de noviembre de 2013

Eterna censura


 Hace breves fechas, mi alumno E. me explicaba que él creía perdido eso de la censura: ¿cómo en un mundo que domina la democracia por doquier puede existir una cosa tan obtusa?

Esto me hizo recordar unas palabras de un libro ya referenciado aquí y en el que el autor, Máximo, se dirige directamente a esa señora llamada censura:

(...) que usted existe, que usted es una pesada de tomo y lomo, y me quedo corto, que lo más probable es que usted desaparezca el día del Juicio Final, pero que este hecho comprobado y este futurible alcance del más lego de los progetas, no son suficientes para arrojar la toalla, habida cuenta de que usted colecciona toallas arrojadas (...)

Pues eso, de aquí a la eternidad que declamaban los Clash y de ahí, derechitos al infierno. Pero a pesar de ello, y tal cómo nos indica Máximo, hay que seguir luchando contra ella y su programa de intervención.

martes, 21 de mayo de 2013

Carta abierta a la censura


Todo en la casa estaba prohibido, ni siquiera le era permitido encaramarse por las paredes para mirar a través de los resquicios de los tablones o los agujeros de las contraventanas.

Juan Benet, Una tumba